Arenas de San Pedro

¿Estrés? ¿Asfalto? ¿Tu cuñado? Olvídate de todo. Ven a un destino para perderte [o encontrarte] en la joya de la Sierra de Gredos.

A ver, seamos sinceros: No somos el Caribe, pero aquí el agua de las piscinas naturales está tan fresquita que te convalida tres sesiones de crioterapia.

Arenas de San Pedro es el lugar perfecto si buscas respirar aire puro, comer como si no hubiera un mañana y sacarte fotos en un castillo de verdad sin tener que aguantar las colas de Disneyland.

Avisado quedas: el riesgo de querer empadronarte aquí es bastante alto.

El Castillo de Don Álvaro de Luna (O "el palacio de juego de tronos, pero con más encanto")

No hace falta que viajes a Poniente. En pleno centro del pueblo tenemos un castillo del siglo XV que está mejor conservado que algunos de tus propósitos de Año Nuevo.

Ideal para creerte un caballero medieval, hacerte un selfie postureando o simplemente maravillarte con la historia (y pensar en cómo hacían para limpiar eso sin Roomba).

Las Piscinas Naturales (El "jacuzzi" de la Sierra)

Si el calor aprieta, deja el aire acondicionado y vente al río Arenal.

Dos piscinas naturales acondicionadas con su trampolín, su césped y un agua tan cristalina que podrás verte los dedos de los pies.

Eso sí, la primera zambullida te va a quitar las tonterías de golpe. ¡Es el auténtico secreto de la eterna juventud!

Las Cuevas del Águila (Un viaje al centro de la Tierra)

A pocos minutos del centro te esperan unas cuevas subterráneas que parecen sacadas de una película de ciencia ficción.

Estalactitas, estalagmitas y formas rarísimas que llevan formándose millones de años.

Además, dentro hace la misma temperatura todo el año (unos 17°C), lo cual en pleno agosto es lo más parecido a entrar en el cielo.

El "Deporte" Nacional: El Buen Comer

Aquí no se viene a hacer dieta.

Venir a Arenas y no meterse entre pecho y espalda unas patatas revolconas con sus buenos torreznos, un chuletón de Ávila que apenas cabe en el plato o unos quesos de cabra de la zona debería ser ilegal.

Trae ropa holgada, nos lo agradecerás luego.